Tenés unos pesos guardados y dudás entre dejarlos en una cuenta que rinde sola o armar un plazo fijo. Los dos hacen crecer tu plata, pero funcionan muy distinto. Vamos a ver en qué se diferencian y cómo elegir según lo que necesites.
Qué es cada uno
Una cuenta remunerada es una cuenta que te paga un interés por la plata que tenés ahí, sin que hagas nada. La ofrecen bancos y también billeteras virtuales (esas apps de pago que quizás ya usás). En muchas, ese rendimiento viene de un money market, que es una inversión de muy bajo riesgo y a corto plazo. Para vos, el efecto es simple: tu saldo rinde un poquito todos los días y podés usar la plata cuando quieras.
Un plazo fijo funciona al revés: agarrás una parte de tu plata y la “inmovilizás” por un tiempo (el mínimo es 30 días). A cambio, el banco te fija una tasa desde el arranque. Cobrás el capital más los intereses recién al vencimiento.
La primera gran diferencia: la plata a mano
Esta es la clave. En la cuenta remunerada, tu plata queda disponible: la usás, transferís o pagás cuando quieras, y mientras tanto sigue rindiendo. En el plazo fijo, la plata queda atada hasta el vencimiento. Si a los diez días la necesitás, no la podés sacar.
La segunda: tasa fija o tasa que cambia
En el plazo fijo, la tasa se pacta al principio y no se mueve: sabés hoy cuánto vas a cobrar en 30 días, pase lo que pase. En la cuenta remunerada, la tasa es variable: puede subir o bajar de un día para el otro. El plazo fijo te da certeza; la cuenta remunerada, flexibilidad.
Un tercer detalle: el tope de saldo
Muchas cuentas remuneradas pagan su mejor tasa solo hasta cierto monto. Lo que tengas por encima de ese tope puede rendir menos, o nada. El plazo fijo no suele tener ese límite. Si manejás montos más grandes, conviene mirarlo.
Un ejemplo para sacarle el jugo a la cuenta remunerada
Lo bueno de la cuenta remunerada es que hace laburar a la plata que igual ibas a tener quieta. Mirá este caso.
Cobrás el sueldo el día 1, pero las expensas (o la cuota del club) se pagan el 11. Esa plata va a estar parada diez días esperando. En vez de dejarla sin hacer nada, la ponés en la cuenta remunerada y rinde esos diez días. Poco, pero es plata que antes no ganabas, y casi sin mover un dedo.
Otra ventaja: cuando querés la plata, la recuperás al momento. Eso sí, si pagás con débito automático (cuando el gasto se descuenta solo de tu cuenta), traé la plata de la cuenta remunerada a tu cuenta antes del vencimiento, así el pago no rebota. Hacelo con un poco de margen y, por las dudas, fijate si tu banco tiene algún horario para mover la plata.
Entonces, ¿cuál rinde más?
Depende, y cambia todo el tiempo. Las tasas se mueven casi a diario, y varían de un banco a otro y de una billetera a otra. Por eso, más que quedarte con un número suelto, lo que conviene es comparar en el momento.
Para eso está este sitio: acá podés comparar las tasas de las cuentas remuneradas (money market) y de los plazos fijos actualizadas, y ver cuál te conviene según el monto y el plazo.
Y hay algo que muchas veces pesa más que el rendimiento: si querés la plata a mano o preferís fijar la tasa. Ahí está la verdadera diferencia entre las dos.
¿Cuál te conviene?
Más que “cuál es mejor”, pensalo así:
- Si es plata que podés llegar a necesitar en cualquier momento, la cuenta remunerada te deja usarla sin perder lo que rindió mientras estuvo ahí.
- Si es plata que sabés que no vas a tocar por un tiempo y querés asegurarte la tasa aunque después baje, el plazo fijo te da esa certeza.
Mucha gente combina las dos: deja en la cuenta remunerada lo que usa a diario y manda a plazo fijo lo que puede dejar quieto.
Para llevarte
No hay uno que “rinda más” siempre. La cuenta remunerada te da plata disponible y tasa variable; el plazo fijo te ata la plata pero te fija la tasa. Compará las tasas del momento acá en el sitio y elegí según cuánto necesitás tener la plata a mano.
Esto es información general para que entiendas el tema, no es asesoramiento financiero ni contable. Ante tu caso puntual, consultá a un profesional.